Blog

   

Verano naranja

obamica

Han surgido nuevas marcas del terror. Lo demás está OK. Revuelto pero OK. Endeudado pero OK. Con riesgos de recesión, pero bien. Con nuevas burbujas pululando, pero chachi. Sin pensiones pero guay.

 

Las nuevas marcas del terror son IS o ISIS, el Estado Islámico, los de las decapitaciones youtubizantes, que han desbancado a Boko Haram y a otros emergentes. Obama ha reconocido que subestimó a esta gente implacable. Aquí se abre una duda sistémica: ¿no espían bien los USA a pesar de tanto intervenir TODAS las conversaciones? ¿No saben interpretar lo que oyen? ¿Demasiado datos y poco talento?

 

Que se sepa, no ha salido ningún Edward Snowden más. Por cierto, el de Wikileaks, Julián Asange, sigue en su Guantánamo de la embajada de Ecuador en Londres. A Snowden le va a hacer una peli Oliver Stone. Cero filtraciones.

 

Obama dijo que cerraría Guantánamo y no lo ha hecho. USA no podía permitirse mantener tantos años un limbo atroz como ese: queda fatal. Los monos de color naranja los usan ahora los asesinos de ISIS para sus macabras ejecuciones. El color naranja, el agente naranja, “La naranja mecánica”. El mono naranja remite a Guantánamo. Obama manda poco: no ha podido cerrar el presidio infame.

 

El verano del cubo de hielo. La respuesta de la élite ante estos desafíos climáticos, sistémicos y epidurales ha sido echarse cubos de hielo y posar. La era del selfie. Si no jakean tu cuenta desnuda no eres famosa. (Hay que usar el verbo “jakear”, más económico). Se casó Clooney y no pasó nada.

 

Jackson Hole. Las emulsiones de Mario Draghi. Dudas sobre el protagonismo de USA, que nos invade a series y se apodera de nuestros datos y conversaciones, pero no las entiende. Nuevos terrorismos. Nuevos estados islámicos, otro verano yihadista. La monserga teocrática no cesa. Temor ante los vecinos musulmanes. Alguno podría hacer caso a esos mensajes que incitan a asesinar donde y como sea. La fatwa universal, indiscriminada. Y temor ante los vecinos occidentales que se conviertan al islam. Se amplía la lista de miedos. Cada día un poco más. Verano ucraniano en un mundo chino. Se casó Brad Pitt y no pasó nada.

 

Temor a todo, temblores globales. La globalización del miedo: a perder el empleo, a no conseguir un empleo, a no cobrar jamás una pensión. A una recesión indefinida. En un mundo que ha sacado de la pobreza a millones de personas, dicen. Los miedos inmediatos diluyen el cambio climático, que es cosa de ricos. Con separar la basura ya cumplo, etc. Y apagar las luces, que (en España) el recibo sigue subiendo sin freno. Las puertas giratorias ruedan tan rápido que ni las vemos pasar. La electricidad ha seguido subiendo alegremente en España. En esta película espeluznante de 1973 un magnífico Edward G. Robinson ya anciano pedalea para conseguir un poco de luz: Soylent Green (“Cuando el destino nos alcance”) (Wikipedia).

 

Verano de márquetin independenciero: Escocia se adelantó a Cataluña y salió que no. Las metrópolis, encantadas de existir tanto en un mundo que ya las ha obviado. Estados que necesitan que se quieran independizar de ellos para tener algo de qué hablar, un tema inagotable: ¡existimos!

 

 

__

Aquí se puede ver la peli entera: http://www.recpelis.com/pelicula/5324/cuando-el-destino-nos-alcance.html.

___

Ahora empieza Hong Kong…

 

No Comment

Post A Comment