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Voto electrónico diario: la democracia al móvil ya

Hay elecciones en España, qué larga se ha hecho esta década/siglo/crisis. Qué larga se está haciendo.

Pase lo que pase no habrá mayoría absoluta. Para el ciudadano del 99% cuanto más débil sea el poder, mejor.

La prepotencia y el alejamiento de los gobiernos absolutos reflejan desprecio hacia la gente.

Votar cada cuatro años es un atraso. Lo que fue una bendición se ha quedado obsoleto.

Nada dura cuatro años.

Podría ser que el proceso catalán haya sido un avance de lo que ocurrirá en España el 21 D.

Que para apoyar al más votado le exijan, como hace la CUP en Cataluña, algo que no puede aceptar.

Se puede bloquear todo.

Casi mejor.

El cuatrienio eterno rajoyano ha sido una tortura de impuestos, machacar al pequeño, multas y cientos de decretos. Leyes para blindarse. Amigotismo, IBEX, chapuzas, cuñadeo, blindaje de la corrupción, puertagiratorismo.

Casi mejor que haya un gobierno paralítico, que no pueda decretar impunemente leyes mordaza u otras tontadas que, seguro, se les ocurrirán.

Los temas de relleno de la campaña: Cataluña, yihadismo…

Son paja, no interesan a nadie, excepto a los que viven de ellos.

Son para evadir la realidad espantosa de una democracia oligopoliácea.

La democracia no se ha actualizado. Todo se hace por internet, excepto votar.

Las campañas son exorcismos antiguos, barullo estéril. Hacienda cobra vía web, pues el voto tiene que ser lo mismo.

Que cada ciudadano, si quiere, pueda votar todas las cuestiones que se plantean en el Congreso.

Así de fácil.

En una fase de transición ese voto no será vinculante: seguirán mandando los partidos jerárquicos, obsoletos, piramidales.

En todo caso, con ese voto digital, con un DNI que lo permita de forma fácil, ya no será necesario encuestar a mil personas: el que quiera votar lo hará, cada día, desde casa, desde el móvil, con su nombre y apellidos. Y se acabarán las estimaciones y la cocina de las encuestas.

En la era del big data y el internet de las cosas, hay que aplicar todo eso a la realidad más real, que es la democracia. Mientras el ciudadano no se pueda autentificar y votar con una app (app del Parlamento), la democracia seguirá siendo un fraude. Lo único que permanece fuera de su tiempo.

Con ese clic o ese touch los gobiernos tendrán que reconocer que son servidores públicos y que han de gobernar para todos, no para sus cuñados.

Por eso no lo ponen en marcha. Ni siquiera lo mencionan en los programas.

Todos, los nuevos y los viejos, quieren seguir con el mismo modelo estropeado: quieren estar cuatro años sin que nadie les importune.

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